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El FLUTD (Feline Lower Urinary Tract Disease) es uno de los síndromes más comunes en nuestros gatos y gatas. En castellano lo conocemos como Síndrome Urológico Felino: se trata de una enfermedad urinaria que puede estar causada por múltiples causas.

 

El FLUTD es una infección de orina que acaba, habitualmente, en obstrucción de orina. Esto es especialmente remarcable en el caso de los machos: los riñones filtran la sangre generando, así la orina. La uretra, que en el caso de los machos es muy estrecha al pasar por el pene, queda obstruida por la inflamación y, por tanto, no pueden orinar. Como decimos, en el caso de los machos suele conllevar esta obstrucción que debe tratarse con urgencia: las toxinas se acumulan en la vejiga, lo que provoca un fallo renal. Debemos acudir al veterinario para que lo desobstruyan porque en caso contrario puede provocar un fallo renal crónico o la muerte del animal. Por ello, si el animal no orina durante 24 horas, debéis acudir al veterinario para que puedan tratarlo.

 

Por el contrario, en las hembras es más complicado que llegue a obstruirse, dado que su uretra es más ancha. No osbtante, pueden sufrir otros problemas urinarios: por ejemplo, la hematuria, es decir, miccionar orina con un poco de sangre; la disuria, que genera molestias al orinar y que detectamos cuando vemos que nuestra gato o gata orina en lugares donde no suele hacerlo; o bien la poliaquiuria, que se observa cuando nuestro animal realiza, en repetidas ocasiones, pequeñas micciones.

 

Sea como fuere, tanto si es hembra como si es macho, si se sucede esta obstrucción debemos sondarlos y buscar un tratamiento adecuado. Lo primero es realizar un urianálisis, donde podremos ver si hay bacterias, cristales, etc. Las causas más habituales de FLUTD son las infecciones de orina, las piedras, los tapones mucosos, idiopáticas y el estrés. Puede resultar curioso que el estrés provoque infecciones, pero está demostrado que al padecer estrés, el gato sufre una bajada de defensa que le hace más propenso a las infecciones. Los tratamientos dependen, claro está, de la causa: en el caso que sea una inflamación deberemos administrarles antiinflamatorios; si localizamos cristales, es importante identificar qué tipo de cristales son para dar con la medicación y la dieta adecuada; si se tratan de tapones mucosos, debemos sondar y dar antiinflamatorios.

 

Para tratar de evitar este síndrome es importante que nuestros gatos y gatas beban mucha agua. Para ello, podemos proveerles de una fuente que, al hacer circular el agua, les atraiga más; podemos darle comida húmeda dentro de su dieta (un 30%); controlar el fósforo, magnesio y calcio mediante análisis; y, finalmente, comprar arena de calidad para su arenero.

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