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Cuando nuestros gatos se hacen mayores pueden empezar a padecer artrosis. Sin embargo, no siempre es fácil identificar cuando se da esta situación. Por eso, os vamos a mostrar ciertos comportamientos que os pueden indicar si vuestro gato o gata sufre artrosis. 

 

 

Uno de los aspectos con el que es más fácil identificar esta patología es la higiene de nuestros gatos. Sabemos que a los gatos les encanta acicalarse y limpiarse, pero cuando sufren artrosis pueden tener problemas a la hora de flexionar su cuerpo durante la limpieza. También puede suceder que se acicalen de forma exagerada, perdiendo pelaje en el proceso o irritando la piel.

 

Dentro de la higiene debemos tener en cuenta dos aspectos más. Por un lado, su apariencia general: un gato sano ha de tener un pelaje suave y brillante, pero si se vuelve opaco y está enmarañado puede indicarnos que el animal no se encuentra bien. Por otro lado, si observamos que nuestro compañero comienza a hacer sus deposiciones fuera de su caja de arena debemos estar atentos, pues puede que por culpa de la artrosis le cueste entrar en la caja o no pueda mantener una postura cómoda.

 

Otro de los puntos en los que más vamos a poder observar el cambio es en su actividad diaria: en los juegos y en los desplazamientos. Si nuestro gato siempre ha sido un animal activo y juguetón hemos de estar atentos a cualquier cambio en este comportamiento: deja de tener interés en sus juguetes, ya no persigue los objetos que le lanzamos para que cace, no salta encima de algunos muebles; etc.

 

También debemos estar atentos a los desplazamientos por el hogar. Los gatos son animales muy ágiles y no es extraño verlos saltar de mueble en mueble, no obstante, si padece artrosis es posible que empiece a utilizar objetos intermediarios para alcanzar lugares que antes eran accesibles para él con un salto o que, al bajar de ellos, le veamos dudar o descender verticalmente. Algo parecido ocurre con las escaleras: subirlas y bajarlas puede empezar a ser un problema para ellos y por ello evitarlas. Observaremos que o bien ascienden o descienden con incomodidad, lentamente o incluso se detienen a descansar en el trayecto.

 

Por último debemos tener en cuenta su comportamiento ante otros gatos y humanos: cuando sufren de artrosis pueden evitar la compañía, alejándose tanto de humanos como de otros animales y quedándose en soledad apartados. Asimismo, pueden rehuir el contacto y las caricias por el dolor que les supone y, por tanto, volverse menos sociables e incluso agresivos cuando se les toca.

 

Estos son algunos de los cambios en la higiene, en la actividad diaria y el comportamiento que pueden padecer nuestros gatos cuando sufren de artrosis. Si observamos algunos de estos síntomas es importante acudir a un veterinario, pues debe ser siempre un profesional quien evalúe el estado de su gato. 

 

Ya sabéis que cualquier duda nos la podéis consultar. 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

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