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La leucemia es un tipo de cáncer, pero en gatos, la leucemia felina, viene producida por un virus.

La transmisión se produce por contacto directo de saliva y sangre. Si la madre está infectada, al nacer los cachorros los puede infectar, si nuestro gato se pelea con otro infectado y éste le muerde, cuando la saliva entrase en contacto con la sangre lo podría contagiar. Una tercera vía de contagio serían las relaciones sexuales.

Cuando un gato se contagia pueden pasar tres cosas:

1-Sufre la enfermedad en el momento, en este caso el 30% mueren.

2-Otro 30% la superan y se hacen inmunes, pero son portadores, el virus puede estar latente de 2 a 7 años, y cuando el animal se hace mayor puede reactivarse.

3-Otro 30% es inmune y no será portador.

Por lo tanto nosotros recomendamos que si nuestro gato tiene acceso al exterior, lo mejor es vacunarlo. Esta vacuna no tiene efectos secundarios.

Si el animal ya tiene la enfermedad activa, hay tratamiento de soporte pero no de curación. Tristemente morirá tarde o temprano. Por eso es tan importante la vacuna.

Los síntomas de la enfermedad son diversos pero sobre todo se producirá la aparición del cáncer, que es la multiplicación exagerada de los glóbulos blancos de la sangre, y pueden aparecer nódulos en tórax y abdomen. Esto ocurriría en las fases terminales. En la fase de viremia y inmunosupresión se afectaría la médula ósea y aparecen fuertes anemias, disminución de glóbulos blancos e infecciones secundarias,: gingivitis, cistitis, diarreas, fiebre...

Sabiendo lo dura que es esta enfermedad, desde Canis recomendamos encarecidamente su vacunación.

Recordaros que sólo afecta a los gatos, y que adoptar un gato portador es un acto de amor, ya que estará mucho mas cuidado en casa que en un refugio, donde, dado que las condiciones son más duras, es más fácil que se active la enfermedad.  

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

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