enfemedades viajes mascotas

 

Habitualmente, sobre todo en primavera y verano, estamos acostumbrados a escuchar que debemos poner más énfasis en proteger a nuestros perros de las enfermedades que pueden transmitirles parásitos como la garrapata y las pulgas: el calor hace que proliferen más y por ello recomendamos, con más vehemencia, la utilización de pipetas y/o collares contra estos parásitos. Ahora llega el otoño y no debemos bajar la guardia: quizás no proliferen tanto las garrapatas y las pulgas, pero con el cambio de estación, la humedad y las lluvias aparecen nuevos animales que pueden poner en jaque su salud. Estamos hablando de los caracoles y las babosas.

 

Si vivimos en el campo o solemos pasear por espacios rurales (bosques, prados, parques…) debemos ser conscientes de que, sobre todo después de un día de lluvia, es muy posible que nos encontremos, durante un paseo, con muchos caracoles o babosas. Si nuestros peludos los ingieren, estos podrían transmitirles dos parásitos que afectarán al sistema respiratorio y circulatorio. Se trata de dos nematodos (gusanos redondos) que, de no ser detectados a tiempo, podrían suponer un problema serio de salud en nuestros canes: anemias, trastornos hemorrágicos, obstrucción de las arterias, etc.

 

Nuestros perros, por curiosidad o diversión, pueden ingerir un caracol o babosa que sea portadora de un parásito (en el caso que tratamos hoy, el Angiotrongylus Vasorum o el Cremosoma Vulpis). Una vez ingerido, las larvas permanecerán en el corazón y a la arteria pulmonar hasta hacerse adultas. Una vez ya son adultas, las hembras producirán, como es normal, más larvas que se trasladarán hasta el aparato digestivo y hasta los bronquiolos, en concreto, hasta los alvéolos pulmonares. Una vez han alcanzado el sistema digestivo, son expulsados con las heces con el objetivo de infectar a otros perros. Aunque los dos parásitos arriba mencionados tienen un ciclo muy parecido, es cierto que el Cremosoma Vulpis tiene una preferencia por el sistema respiratorio, infestando los bronquios y los bronquiolos

 

Por todo ello, hemos de tener mucho cuidado durante los paseos con nuestros perros en montaña, pues pueden ingerir caracoles o babosas que pueden transmitirles parásitos peligrosos para su salud.

Al visitar nuestro sitio web, acepta que estamos utilizando cookies para garantizar que obtenga la mejor experiencia.